José Antonio Bardasco
-
recorrepicos.com-

    EL CAÑÓN DEL RUDRÓN Y DEL EBRO

         En pleno corazón de la Cordillera Cantábrica, en la divisoria entre Palencia y Cantabria, se eleva el Pico Tres Mares. Éste tiene tres caras y de cada una de ellas nacen los ríos que van a morir a cada uno de los mares que bañan la Península. Así, por Cantabria corre el Híjar, que poco después se unirá al Ebro en Fontibre, en las proximidades de Reinosa. El Ebro entra pronto en la provincia de Burgos por el macizo de Las Loras para tallar un espectacular paisaje formado por hoces, gargantas y cañones calizos que en algunos puntos alcanzan más de 200 metros de profundidad. La Lora presenta en toda su superficie una red muy densa de micro fracturas por las que se filtra el agua de lluvia que, una vez en su interior, desarrolla un proceso Kárstico ligado a la alternancia de capas permeables calizas con capas de margas impermeables.

        
Comenzamos entre el Km. 55 y 56 de la carretera N-623, a 720m. de altitud, para tras un breve descenso alcanzar el Balneario de Valdelateja (670m.). Aquí cruzamos el río Rudrón por encima de una pasarela construida encima de una represa y tomamos un sendero que serpenteante ente una tupida vegetación en la que no predomina ninguna especie y que nos conduce a la cima de la Peña El Castro (826m.) donde se encuentra la Ermita del s. VIII de las Santas Centola y Elena (mártires del siglo III). De época prerrománica-tardovisigoda- fundada en el año 782, es una basílica de sencilla construcción y apariencia poco notable y ostentosa que nos brinda una inscripción ubicada en el sillar que forma el arco de herradura del vano central que reza así: "FREDENANDUS ET GUTINA, abuelos del Conde Fernán González" .
         
Descendemos hasta el antiguo pueblo en ruinas de Siero para tomar el antiguo camino entre trerrazas antiguamente cultivadas. Para evitar tener que descender hasta el fondo del valle tomamos la primera bifurcación, desbrozada, donde hay que prestar atención para no pasarnos de largo, y que nos conduce hacia las paredes del impresionante acantilado que tenemos a nuestra derecha. Nos encontramos en la parte superior del Arroyo del Cárcavo, casi al final de la ladera de las Parrillas (842 m.). (Para aquéllos que se pasen el cruce: continuar hacia la parte baja del arroyo hasta encontrarse con la senda que viene de Valdelateja y girar a la derecha para subir en empinados zigzag la abrupta ladera de las Parrillas.)
        
Arriba llegamos a otra bifurcación. Tomamos el camino hacia la izquierda, sombreado en esta zona por grandes y centenarios ejemplares de quejigo y arce. A unos 500 m. localizamos un mirador natural desde el que se divisa una panorámica de la garganta y de los meandros que forma el curso del río.
         Volvemos por nuestros pasos, descendiendo la ladera de las Parrillas hacia el pueblo de Valdelateja (670 m.). Formado por estrechas callejuelas cuenta con casas de piedra y madera bien rehabilitadas y varios bares y restaurantes donde tomar unas cañas o algo más.
        
Desde la iglesia tomamos una senda dejando el río Rudrón a nuestra izquierda. El río debe sortear rocas formando vistosas cascadas y salvando el desnivel, antes de que sus aguas se incorporen a las del Ebro. La estrecha senda por la que caminamos nos conduce a una pasarela por la que cruzamos para acceder a la central Hidroeléctrica del Porvenir (650 m.), donde por una pista en dirección Oeste no acercamos a la ermita de Nuestra Señora de Ebro (650m.) y la casa del ermitaño. Siguiendo por pista nos acercamos hasta la desembocadura del Rudrón en el Ebro. Una vez superada la confluencia de los dos ríos y sus respectivos cañones, la pista nos conduce directamente a Quintanilla de Escalada (670 m.), donde acaba nuestra ruta.
          En el fondo del valle proliferan los chopos, fresnos, alisos y sauces, que constituyen el bosque de ribera. Las laderas y bordes de los cortados se encuentran cubiertos de hayas, encinas, quejigos y rebollos. Los escarpes rocosos que conforman el cañón del Ebro suponen un auténtico paraíso para la variada comunidad de aves rupícolas que viven en la zona, destacando la gran riqueza existente en rapaces. La gran diversidad de aves explica que el cañón tenga solicitada su declaración como ZEPA (zona de especial protección para las aves). Entre los mamíferos destacan el jabalí, el gato montés, la nutria, el corzo y visitas esporádicas del lobo.

 

    Mapas -Topográfico Nacional-   (IGN) : Escalada 135-I y Sédano 135-III             Ruta realizada en: 18.05.2008